Jornada Mundial de la Juventud

Testimonio| Por Celine Geiselink | Oct 25, 2023

Es la primera vez que participo a la JMJ. No tengo palabras para describir todo lo que puede suceder en dos semanas dedicadas al Señor.
No fue un tiempo fácil. Hacía mucho calor, dormíamos poco, había que hacer fila para todo, para comer, ducharse, ir al baño, subirse al bus, todo! Podíamos esperar hasta una hora y media en la fila! No supe lo que era la comodidad de una cama o el lujo de escoger lo que comía durante 2 semanas. Y contando ida y vuelta estuvimos 50 horas en un bus. Hubo muchas frustraciones también. Teníamos que respetar un programa y por falta de comunicación o de organización a veces no pudimos asistir a conferencias, testimonios o conciertos tan esperados.
Y sin embargo, si alguien me pregunta cómo me fue, respondo sin dudar ni un segundo: fue una de las experiencias más enriquecedoras y bellas de mi vida!.
Fue durante este tiempo que me di cuenta de manera concreta que el Amor y la Paz de Dios no pasan por comodidades materiales sino por relaciones humanas, por momentos de corazón a corazón en la oración y por el abandono a la providencia.
Antes de la JMJ estaba viviendo momentos muy duros y tenía muchas expectativas de estas dos semanas. Hice una lista de los deseos más profundos de mi corazón al Señor y le pedí que respondiera a todos. Y lo hizo, pero no como yo lo esperaba sino a su manera. Me mostró a través las personas que me rodeaban y los miles de jóvenes de tantas nacionalidades su delicadeza y su presencia. Pero sobre todo me llenó de mucha paz. Cada momento de oración, cada testimonio y cada conversación estaban entrelazados y me daban respuestas a mis preguntas y nuevas pistas para avanzar en este camino de santidad. Un momento muy particular me marcó profundamente. Fue el silencio que hubo durante la adoración en la vigilia la última noche de la JMJ cuando estábamos más de un millón y medio reunidos. Todos de rodillas y orando juntos en un silencio nunca antes escuchado con tanta gente en el mismo lugar. Nada ni nadie tiene ese efecto, ni los cantantes, ni los espectáculos, ni el mismísimo papa logran que una multitud se arrodille y ore junta. Sólo Jesus. Y eso me recordó de manera tan clara el porqué de este encuentro. Estábamos todos reunidos por Jesús. Como en el evangelio cuando Jesús es despertado por sus discípulos en medio de la tormenta. Todo era calma y paz.
Ahora de regreso a casa me doy cuenta que necesito tiempo para digerir todo lo que recibí y al mismo tiempo vivir este momento, no como un paréntesis en mi vida, sino como un trampolín en mi vida de fe.

Nuestra empresa

Necesitas publicidad de inmediato?

Servicios

Soluciones Publicitarias

Comparte la Trayectoria de tu Negocio

Conviértete en Patrocinador

info@elnuevomiamidadenews.com

Blog

Ultimo Artículo Publicado

Penultimo Artículo Publicado

Antepenúltimo Artículo Publicado

+1 (786) 319-3498